Mar Monsoriu: “Los niños están subyugados por la tecnología”

Internet ha cambiado los hábitos y, a veces, la vida de numerosas personas adultas, pero lo que está provocando en los niños es un maremoto de dimensiones no sólo imprevisibles sino también desconocidas por sus padres y educadores. Chicos que pasan horas “videojugando”, niñas que chatean cuando su familia duerme… Ni cortándoles los cables del ordenador es posible echarlos del ciberespacio. Lo sabe la consultora valenciana Mar Monsoriu, quien lleva años estudiándolos de cerca.

“Una niña de 14 años me preguntó: ‘Si no debemos añadir a desconocidos en el Messenger, ni bajarnos películas del eMule, ni poner nuestra foto en Fotolog, ¿para qué nos sirve Internet?’ Con eso y los videojuegos se resume lo que más interesa a los preadolescentes”, explica Mar Monsoriu, autora del libro “Técnicas de hacker para padres”, donde describe la creciente dependencia de los menores a Internet, sin que la mayoría de adultos lo sepan o les importe.

“A los niños les encantan las pantallas. Al extremo que a los 10 años el acceso a Internet puede ser casi del 100%. Se conectan desde sus casas, las de sus amigos, familiares, el trabajo de los padres. Los niños son expertos en buscarse la vida para acceder a Internet y cogen unos disgustos monumentales cuando se lo limitan porque la tecnología los tiene completamente subyugados”, asegura Monsoriu.

No dudarán en mentir, diciendo a sus padres que necesitan una webcam para hacer los deberes o comprando ellos mismos lo que quieren, como la niña a quien confiscaron el móvil en el colegio y, explica la investigadora, “cuando le pidieron que avisara a sus padres para devolvérselo, dijo que no sabían que lo tenía, que lo había comprado ahorrando de su paga”.

Consecuencia de este afán son los casos que, afirma Monsoriu, ya están tratando en el Proyecto Hombre de Valencia: “Chavales que se pasan más de 12 horas de cara a un videojuego y chicas obsesionadas por el Messenger que se levantan de madrugada para chatear cuando sus padres duermen. Estadística en mano, hay un incremento de la adicción al ordenador, Internet, los videojuegos y el móvil en menores de todo el mundo”.

Monsoriu ha entrevistado a cientos de niños españoles y ha descubierto cosas tan sorprendentes como que un chico a quien otros hagan la vida imposible en la red preferirá callarse antes de quedarse sin acceso: “Creen que los padres se pondrán histéricos, que no van a ser capaces de resolverles el problema y lo único que harán será quitarles Internet o el móvil”, afirma.

El ciberacoso escolar es el principal problema, por delante de la pederastia: “Un señor de Zaragoza me explicó que su hijo empezó a no querer ir al colegio y estar triste. Por lo visto, un compañero de clase le insultaba brutalmente por el Messenger. Él le bloqueaba, pero el ciberacosador se ponía de nuevo en contacto usando los nombres de usuario de otros compañeros”.

La mensajería instantánea es una fuente constante de sustos para los niños y también para las madres, como la que descubrió que su hijo tenía dos carpetas de contactos, una llamada “Amigos” y la otra, “Desconocidos”. “Es algo normalísimo -aclara Monsoriu-, añaden a desconocidos porque quieren hacer amistades nuevas. Además, el número de contactos en el Messenger se asocia al nivel de popularidad”.

La webcam es otra causa de “numerosísimos problemas”, dice la investigadora: “Los niños no suelen saber que estas imágenes no son en absoluto anónimas. A los pederastas les interesan especialmente los niños con webcam. Además, de un tiempo a esta parte, algunas adolescentes se ciberprostituyen cara a la webcam para conseguir recargas del móvil”.

El mismo riesgo entrañan las fotos: “Es exagerada la cantidad de niños y sobre todo niñas que publican fotos y vídeos ‘sexys’ en el Messenger, en YouTube, algún blog, redes sociales como Fotolog, Tuenti y en portales narcisistas como Votamicuerpo. Creen que sólo las van a ver sus amigos y ni se les pasa por la cabeza que terceras personas pueden descargarlas”.

Los adultos, según Monsoriu, lo ignoran: “La mayoría de padres y profesores no saben qué es una red social, ni que sus hijos cuentan su vida minuto a minuto en Twitter. A veces tengo la sensación de que viven en diferentes galaxias. De hecho, muchos hijos suelen tener una doble vida, un perfil ‘artístico’ con el que se mueven en Internet y del que sus padres no conocen ni el “nickname””.

La cosa tampoco mejora si los padres entienden de Internet, dice la investigadora: “No se les pasa por la cabeza que su hija se desnuda de cara a la webcam. Todos piensan: ‘Mi hija, no’. Y tampoco se imaginan que sus hijos de 11 años queden en persona con desconocidos del Messenger. Los niños viven la red de un modo muy distinto al de los padres, la mayoría van por libre sin ningún tipo de criterio ni guía”.

Puestos a ignorar, los adultos ignoran también cómo castigarlos: “Hacen de todo. Esconden los teclados, el “router”, las clavijas. Incluso una señora cortó los cables con unas tijeras de cocina. Pero de poco sirve porque los niños se compran otros cables, otros teclados, otras webcams y acceden a través de las wi-fi de los vecinos. Es una pequeña guerra doméstica a favor y en contra del acceso a Internet a todas horas”.

Si antes se castigaba a los niños sin salir de casa, ahora se les castiga a salir, para que no estén ante el ordenador. Algo también equivocado, según Monsoriu: “Especialmente en chicos de 13 o más años que pasan ocho horas al día de cara a un videojuego. Entrarán en un cibercafé o locutorio o bien en un jardín público, donde acceden a Internet, por medio de una consola o desde el móvil, a la señal wi-fi desprotegida de algún negocio o vecino”.

La razón de fondo de este descontrol es, según Monsoriu: “La falta de comunicación con sus padres y el que estos no den a sus hijos el apoyo y las directrices educativas necesarias. Algunos esperan, por falta de tiempo o de ganas, que sus hijos se “autoeduquen” en el uso de la tecnología. También se debe a que, en algunos casos, a los profesores les falta formación. La netiqueta en Internet debería formar parte de la Educación para la Ciudadanía”.

Cómo educar a los niños en la red

Los niños con mayor peligro de meterse en líos cibernéticos son, según Mar Monsoriu, los que sufren falta de atención por parte de sus padres, ya que la buscarán en Internet: “De ahí que haya tantos que caigan en manos de pederastas. Hay que tener mucho cuidado con los hijos de matrimonios separados porque el chantaje al que someten a los padres para tener acceso libre les lleva a vivir más malas experiencias”.

Otro grupo de riesgo son los adolescentes, explica: “Conozco casos que con 5 años ya están navegando y enseguida acceden al Messenger, pero comparten lo que hacen con los padres. A partir de los 12, se sienten con mayor derecho a la intimidad, pero siguen siendo menores y con conocimientos de informática muy limitados. Ignoran las repercusiones legales y económicas de sus actividades y creen que porque son niños pueden hacer lo que quieran, porque no van a ir a la cárcel”.

Una travesura que en ocasiones ha acabado en tragedia es acceder repetidamente a imágenes pornográficas violentas o desagradables que, afirma la investigadora, “pueden afectarles al extremo que les deformen su desarrollo sexual normal y que, para poder estimularse cuando sean adolescentes, necesiten imágenes cada vez más atroces. Esto explica porqué hay menores en las redes de pederastas que detiene la policía”.

Antes de llegar a estos extremos, Monsoriu recomienda: “Hablar con los hijos, llegar a acuerdos, compartir con ellos las máximas experiencias digitales posibles e ir educándolos en el uso prudente de la tecnología”. A nivel práctico, lo mejor es poner el ordenador en un lugar público del hogar, como el salón, limitar las horas de acceso, supervisar los programas que se instalan y olvidar la webcam hasta que sean mayores de edad.

Además, asegura la valenciana, los padres deberían “adentrarse en Internet, aprender a usar el Messenger y darse de alta en las redes sociales. Cuando los hijos ven que su mundo es también el de sus mayores suelen hacer un uso mucho más provechoso de estas herramientas”. Y, claro está, hay que saber siempre a qué personas tienen en sus contactos del Messenger.

Relacionados:

Mar Monsoriu
http://www.latencia.com

Técnicas de Hacker para Padres
http://tinyurl.com/645nzo

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